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Hoy charlamos con… JUAN MANUEL SÁNCHEZ MORENO

Compaginando su carrera docente con la investigación literaria, la traducción y la literatura, Juan Manuel Sánchez Moreno —JM en las redes sociales— participa regularmente en las antologías de Playa de Ákaba, especialmente la Generación Subway, además de gestionar un blog de relatos cortos, juanmanuelsanchezmoreno.blogspot.com, donde se forjó el volumen El corrido de Washington Jaramillo, un compendio que reúne la integral del personaje, los cuentos breves más señalados y los microrrelatos de mayor impacto. Y lo demás son cuentos. En enero de 2017 apareció su segunda novela, Luces que parpadean.

1. ¿Cuándo supo que quería ser escritor? Siempre quise escribir y siempre lo hice, pero ser escritor de manera decidida fue un chispazo que brotó, como la inspiración, en un momento en que lo que leía y lo que escribía trataban de parecerse.

2. ¿Por qué cree que apenas se lee? ¿Cómo se podría incentivar a los lectores? Creo que mucha gente lee poco y poca gente lee mucho, y así se compensa. En mi entorno, adultos y jóvenes leen mucho y bien, con criterio. El incentivo es evidente, ya que no se debe obligar a leer sino invitar a descubrir la lectura.

3. ¿Qué lee un escritor como usted? De todo, sobre todo prosa narrativa realista. Mis autores de referencia son Mendoza, Marsé, Maupassant, Nothomb,… Y los cienetos de microrrelatistas con los que me codeo.

4. ¿Qué libro le gustaría haber escrito, pero no llegó a tiempo? Sin duda, Le Petit Prince, pero se me adelantaron.

5. Desde su punto de vista, ¿qué carencias tiene la literatura contemporánea? Además de los cambios en el mundo editorial, la literatura hoy en día está invadida por historias grandilocuentes sin mucho fondo, de autores que escriben en cadena, de escritores venidos de los medios televisivos y de otras disciplinas no necesariamente literarias… Pero hay muchas cosas buenas para quienes tenemos un gusto definido.

6. ¿Recuerda lo más difícil que ha tenido que narrar? Sin duda, la dedicatoria de mi novela Luces que parpadean, porque se dirigía a una amiga fallecida. Necesitaba honrar su memoria sin sentimentalismos pero con fuerza.

7. ¿Resultó difícil encontrar una editorial que aceptara sus propuestas? Al principio ni me planteé la idea de buscar editorial, ya que busqué la edición en Internet. Cuando descubrí Playa de Ákaba, casi todo vino rodado, pero tal vez fue un golpe de azar.

8. Háblenos de su último trabajo: Luces que parpadean. Es mi segunda novela, y es una declaración de intenciones sobre mi estilo: prosa narrativa realista con una variante impresionista en lo referido al eje espacio-tiempo. Es una historia de la dicotomía entre la ciencia y el arte, entre un sabio filántropo y un autor de éxito que se unen gracias a la idea común de hacer el bien, el primero dando electricidad gratuita y sin hilos a toda la Humanidad, y el segundo redimiéndose de sus agravios antes de su muerte. Ambos son héroes, porque no se rinden. El resto es un retrato de la vida literaria de finales del siglo XIX.

9. ¿Qué significa para usted la literatura? La literatura, como el arte en general, es lo que quedará de nosotros en este mundo, es como la inmortalidad. Por eso, cada cual a su escala, busca la vida eterna escribiendo o leyendo.

10. ¿Se ha planteado hacer otra cosa que no sea escribir? Sí, muchas cosas, aunque con mayor o menor éxito. La cocina, la traducción, los blogs de viajes,… Me gusta pensar que, salvando las distancias, soy un hombre del Renacimiento, un espíritu inquieto.

Muchas gracias por su participación en el blog cultural El invierno de las letras. Le deseamos éxito en su trayectoria literaria.

Gracias a ustedes.

Presentación en Alpedrete

Hoy, 24 de junio de 2017, he realizado la última presentación de la mano de la editorial Playa de Ákaba (Noemí Trujillo y Lorenzo Silva), en la biblioteca de Alpedrete, junto a dos colegas escritores, tan prolíficos como originales: Eduardo Sánchez Aznar e Ignacio J. Dufour García. 

Ha sido un verdadero placer colaborar con esta brillante editorial. Comienza un nuevo camino.

 

 

JM Sánchez Moreno nos presenta… HEREDEROS Y CONQUISTADORES

Diseño-sin-título-11-2-266x400El escritor Juan Manuel Sánchez Moreno nos presenta su último trabajo literario, Herederos y Conquistadores, publicado por la editorial Playa de Ákaba , que puede adquirirse en preventa en Espacio Ulises hasta el 30 de junio por precio de 15 €.

Con fotografía de José Oyón Barrutia, el autor de obras como Luces que parpadean o El corrido de Washington Jaramillo nos presenta la historia de un narcisista, con una inteligencia intuitiva que se alimenta de halagos y se empacha de soberbia hasta acabar convirtiéndose en un monstruo.

Herederos y conquistadores es una novela de más de 300 páginas escrita en el 2012. Inicialmente se autoeditó con el nombre Porque nos hace falta y, tras mucho tiempo de estancamiento en el gélido mundo digital, se presentará en papel el próximo 28 de octubre de 2017 en el Teatro Santiago Rusiñol, en el Cercle D’ Estudis Catalans (frente a metro Plaza de España) celebrando el evento Passion Book, genuino de Playa de Ákaba y cuyas sesiones son todo un éxito.

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Hoy charlamos con… ISIDORO LARA JIMÉNEZ

«Antología de una tradición» es un libro basado en la investigación de más de diez años sobre las biografías de siete generaciones de Guardias Civiles de distintas graduaciones de la familia Belmonte y posteriores, desde 1853 hasta nuestros días. En total veintidós personas, algunas de los cuales cuentan en el libro anécdotas de su vida en el cuerpo. El autor, ha buscado los sucesos que han acontecido en distintas épocas en la que ellos se relacionan como: la Guerra Carlista, la Guerra Civil Española y algún que otro episodio bélico. También se narra la evolución de la Guardia Civil como con la integración de sus especialidades…

En la última parte de la obra aparecen las mujeres de la familia en unos actos que se celebraron en el Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro (Duque de Ahumada), besando la bandera de España y contando sus impresiones.

Una interesante obra biográfica y de investigación, acompañada de hechos históricos y anécdotas reales que nos acercarán y ayudarán a conocer el Cuerpo de la Guardia Civil.

1. ¿Cuándo supo que quería ser escritor?

Lo de escritor, siempre lo he visto muy lejano. Yo me he ido conformando con lo que escribía. Cuando tenía aproximadamente entre los 13 y 14 años comencé a escribir un diario personal, donde iba narrando, día a día, mis vivencias y todo lo que me iba pasando en mi adolescencia, hasta los 22 años aproximadamente. Tuve algún año en dique seco. También, tuve una época, que me dio por escribir poesía. Tengo dos cuadernillos en casa. Son poesía muy personal.

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Hoy charlamos con… MARCELO LUJÁN

(Buenos Aires, 1973)

A principios de 2001 se radicó en Madrid, donde trabaja como coordinador de actividades culturales y talleres de creación literaria. Publicó los libros de cuentos Flores para Irene (Premio Santa Cruz de Tenerife 2003), En algún cielo (Premio Ciudad de Alcalá de Narrativa 2006), y El desvío (Premio Kutxa Ciudad de San Sebastián 2007). Los libros de prosa poética Arder en el invierno y Pequeños pies ingleses. Y las novelas La mala espera (Premio Ciudad de Getafe de Novela Negra 2009), Moravia, y Subsuelo (Premio Dashiell Hammett 2016, entre otros). Parte de su obra fue seleccionada en campañas de fomento a la lectura y traducida al francés, italiano, alemán, inglés y checo.

1. ¿Le gustaba estudiar en el colegio o era de los que se hacían los remolones?

Más que remolón, era bastante vago. Pero sí, digamos que pertenecía al segundo grupo. Intentaba cumplir lo justo y necesario para aprobar las asignaturas (que era la única obligación que tuve hasta los diecisiete o dieciochos años). Después me tocó hacer el servicio militar (obligatorio en Argentina en ese entonces). Y después, en la universidad, fui mucho más aplicado.

2. ¿Cuándo decidió que quería ser escritor?

Desde muy chico. A los nueve años le pedí a los Reyes un patinete y me trajeron dos libros (bueno, también me trajeron el patinete). Lo cierto es que fueron esos dos libros los que me iniciaron en la lectura de un modo más o menos habitual. Quiero decir que incorporé la lectura a mis actividades cotidianas (la lectura siempre es fundamental pero lo es mucho más en la infancia). Con la lectura de esos dos primero libros (eran ediciones juveniles, no infantiles) me di cuenta de que quería hacer lo que hacían esos tipos: contar historias.

3. ¿Recuerda lo primero que leyó?

Aquellos libros que me trajeron los Reyes: Dos años de vacaciones, de Julio Verne; y Corazón, de Edmundo De Amicis. Por Julio Verne empecé a sentir devoción, por supuesto.

4. ¿Qué libro le gustaría haber escrito?

Cualquiera de Julio Verne (aunque de adulto no leí casi ciencia-ficción). Me hubiese gustado tener su cabeza, su visión, su poder ―casi sobrenatural― para anticiparse a lo que vendrá. Era un genio. Hace poco volví a soñar con el capitán Nemo: entraba con el Nautilus por el Manzanares. No sé qué clase de metáfora encierra esa imagen pero fue lo que soñé.

5. Desde su punto de vista, ¿qué carencias tiene la literatura contemporánea?

La literatura no tiene carencias porque siempre es maravillosa. El problema radica en las personas que la abordan. Actualmente la mitad de lo que se publica (al menos en España) es de muy baja calidad o están mal editados. O ambas cosas. Por lo tanto, el lector medio tiene que bucear demasiado entre el fango. Ese es el problema: el fango.

6. ¿Recuerda lo más difícil que ha tenido que narrar?

Qué buena pregunta. Creo que el capítulo final de La mala espera. Y creo que la dificultad estaba relacionada con el miedo. Era mi primera novela y, llegado a esa instancia de la narración, sabía que lo había hecho más o menos bien. Y tenía muchísimo miedo de joderlo todo ejecutando un mal final. Fueron uno días angustiantes, Me rapé la cabeza a cero. No sé por qué milagroso motivo no enloquecí del todo.

7. ¿Qué opina de la protección que el Estado español ofrece a la cultura y, en concreto, a los escritores?

Es regular. A veces hay buenas intenciones. Pero mucho me temo que a nuestros dirigentes (no al Estado, sino a los gobiernos) la variable cultural poco les importa. En este hemisferio nuestro ―mal globalizado―, lo único que importa es la variable económica. Y la variable económica y la cultural no son buenas amigas.

8. Háblenos de su último trabajo.

Después de la publicación de Subsuelo, he tenido la suerte de que me reeditaran una colección de cuentos y una novela. Moravia (novela, Salto de Página), y En algún cielo (cuentos, Playa de Ákaba). Este último es una recuperación que me hizo muchísima ilusión porque se trata de mis primeros cuentos (de cuando era joven y valiente, que suelo decir). Es, también, una edición revisada que incorpora un texto inédito, La edición original de En algún cielo fue consecuencia de un premio (Ciudad de Alcalá de Narrativa), y no tuvo apenas distribución comercial. De modo que ahora el libro estará más cerca de los lectores. Eso siempre es gratificante.

9. ¿Qué es, para usted, la literatura?

Es una parte muy importante de mi vida como individuo. Procuro que no lo sea todo (a veces lo consigo). Al ser autor, literatura y creación literaria van muy de la mano. Dijo Haroldo Conti (escritor al que admiro profundamente): ‘Soy escritor sólo cuando escribo, el resto del tiempo me pierdo entre la gente’.

10. ¿Un escritor nace o se hace?

No lo sé. Supongo que ambas cosas. Pero no me hagáis mucho caso.

Muchas gracias por su participación en el blog cultural El invierno de las letras. Le deseamos éxito en su trayectoria literaria.

Reseña de la novela Una historia de policías: CUANDO NO HAY LÍMITES EN LA AMISTAD

Esteban Navarro Soriano nos descubre una trama intrigante y adictiva, protagonizada por antihéroes que rompen con los estereotipos social y literariamente prefijados: policías vocacionales al servicio de sus valores éticos, de la Ley y de los ciudadanos.

El escritor murciano, finalista del Premio Nadal 2013 con su obra La noche de los peones y reconocido por Amazon como uno de los fundadores de la Generación Kindle, aborda el argumento asfixiante de cinco amigos corruptos, presos de una cadena de favores —y de chantajes emocionales—, que se verán inmersos en un laberinto de periplos delictivos de los que les costará trabajo hallar la salida.

Sirviéndose del personaje Lorenzo Noguera, que narra la historia en primera persona y presenta la perspectiva más neutral del grupo, el autor nos da a conocer a cinco colegas que coinciden en la escuela de policía de Ávila en 1995, y que entablan una fuerte amistad que estrechará sus lazos a medida que aumenten los secretos entre ellos. Secretos insondables, que ahondan en el lado oscuro de la legalidad. Secretos inconfesables, que les mantienen unidos como una cuerda de reos. Secretos que hay que encubrir, porque han salido a la luz. Ya que, como dice Navarro Soriano, «la mejor forma de preservar un secreto, es no contar a nadie ese secreto.»

Y, a pesar de que estos amigos, recién salidos de la Escuela de Policía, son destinados a diferentes plantillas aportándoles un halo de esperanza que les permita librarse de su pasado conflictivo, veinte años después volverá a encadenarles un nuevo problema: en el maletero del coche de Antonio Padilla hay un cadáver. Hay que sacarle las balas del cuerpo para que no le relacionen con el arma de Padilla y hay que deshacerse de él.

El escritor galardonado hace uso de su maestría en las descripciones de las situaciones presentadas cumpliendo, una vez más, las expectativas de los lectores y desarrollando un ritmo frenético, plagado de sobresaltos, hasta el propio desenlace.

©Jimena Tierra

Hoy charlamos con… FELIPE SERRANO

Felipe Serrano. Periodista. Vinculado a Radio Madrid (Cadena SER) desde hace 23 años. Redactor de información política local, ahora sobre el Ayuntamiento de Madrid. Antena de Plata de Radio. Premio Asociación de la Prensa de Madrid (APM) 2013 al periodista especializado en Madrid. Autor de otros dos libros: Hotel Ritz. Un siglo en la historia de Madrid (Ediciones La Librería. 2010) y El tamayazo. Crónica de una traición (Catarata. 2013).

«Uno escribe por necesidad, pero también como terapia. Y con frecuencia, la bendita tarea de juntar y ordenar palabras puede resultar incluso placentera hasta unos límites insospechables. Porque no hay gozo equiparable al de poder contar historias, crear personajes, forjar sentimientos, retratar pasiones, recrear sueños y evocar mundos imaginarios o envidiables. Historias con frecuencia más intensas que las que habitualmente trazan nuestra propia existencia y cuyo fin último no puede ser otro que buscar la complicidad del lector, atraparlo y conmoverlo».

  1. ¿Cuándo supo que quería escribir?

Como casi todos, diríamos que el primer “cosquilleo” vino provocado por las lecturas adolescentes, básicamente autores de aventuras y misterio (Stevenson, Verne, Salgari, Poe). El deseo de emularles fue parejo al disfrute literario. El segundo aguijonazo lo sentí un poco más tarde cuando participé en una revista escolar en el colegio donde estudiaba. Por esa misma época ya disfrutaba también con la incipiente idea de dedicarme algún día al periodismo. Creo recordar que el proceso fue simultáneo, al fin y al cabo ambos oficios, periodista y escritor, se alimentan de la misma materia prima. Seguir leyendo Hoy charlamos con… FELIPE SERRANO

Hoy charlamos con… LUIS NÚÑEZ VILLAVEIRÁN

Luis Núñez Villaveirán (Pontecaldelas, 1981). Es licenciado en Derecho y máster en Periodismo por el periódico El Mundo. Aunque su pasión siempre han sido las letras, desde el inicio de su carrera ha estado ligado el mundo audiovisual. Ha pasado por VeoTv y ha colaborado con otros medios como ADN, Press Tv y la Televisión Nacional de Chile. Ha creado la sección audiovisual de El Confidencial y posteriormente ha liderado la sección audiovisual digital de El Mundo. Actualmente, realiza reportajes especiales multimedia para el diario El Mundo. Uno de los últimos, sobre el grupo de secuestros de la Policía Nacional, fue galardonado con el Premio de Periodismo de la Policía Nacional en 2016. Esta es su primera incursión en el mundo de la literatura. Y espera que no sea la última.

«Escribir es la posibilidad de abordar un mundo paralelo y ficticio donde hacer realidad las pulsiones más extremas, tanto negativas como positivas, y con ellas crear una historia tan potente como verosímil para trasladar al lector a ese mundo y no soltarle hasta que termine lo que tenemos que contarle y que, acto seguido, desee volver a él una y mil veces.»

 1. ¿Le gustaba estudiar en el colegio o era de los que se hacían los remolones? No era muy estudioso en el sentido de demasiado trabajador pero tenía mucha facilidad para memorizar así que solía sacar buenas notas en la clase.

2. ¿No es mejor el cine que la lectura? A mí siempre me ha gustado leer. Más que escribir. Leer me relaja y me ayuda a evadirme del mundo cuando he tenido un mal día. Desde pequeño empiezas con cómics y libros de aventuras hasta que ya te metes en la novela. El cine también me encanta, casi al mismo nivel. Pero, si tuviera que elegir, prefiero la lectura.

3. ¿Qué libro le ha hecho mejor persona? Ninguno. Sólo las personas me hacen mejor persona. Los libros me ayudan a en muchas facetas de la vida pero no suelo fijarme en ellos como moralina. Son un entretenimiento, a veces mejor, a veces peor, pero no los tomo como pontificaciones de conducta porque creo que el autor no los ha escrito para eso. Si no, nunca podría haber escrito el mío con un protagonista tan despreciable.

4. ¿Qué libro le gustaría haber escrito? El libro que me gustaría haber escrito es el mío. Por eso lo hice. Eso no quiere decir que sea un buen libro, sólo que es el libro que quise escribir. Si hablamos de gustos… hay miles pero si te tengo que decir uno, la Ilíada, sin lugar a dudas. Los clásicos griegos son mi perdición y la Ilíada es mi tótem.

5. Desde su punto de vista, ¿qué carencias tiene el periodismo contemporáneo? La primera es de periodistas. Hay dinero para jefes pero no para periodistas. Así que quizás sería más apropiado decir de dinero. Luego de gestión, lo que se tiene se gestiona muy mal. Las plantillas están descompensadas. Tampoco hay un destino claro a la hora de adaptarse a los nuevos tiempos. El periodismo del siglo XX ha muerto y aún no sabemos hacia dónde tiene que ir en el siglo XXI. Y te contaría miles pero no quiero aburrirte.

6. ¿Recuerda lo más difícil que ha tenido que narrar, como periodista o escritor? Sin lugar a dudas el cruce de refugiados por el Egeo. Soy padre reciente y ver como familias se embarcan a un oscuro mar con niños menores de un año te encoge el corazón.

7. ¿Por qué es importante ahondar en la oscuridad del ser humano? Porque las artes (cine, literatura) se suelen fijar más en la claridad. En el lado bueno. Los malos parece que se crean para ser vencidos y eso, en la realidad, no ocurre ni mucho menos a menudo. Así que quizás eso fuera lo que más me atraía a la hora de escribir mi libro. Dar el papel protagonista que la maldad tiene en el mundo.

8. Háblenos de su último trabajo: 18 días. Último y primero, jejeje. Pues que es un proyecto que siempre me rondó la cabeza y que lo escribí en un momento duro. Creo que esa dureza se refleja en la historia y en la escritura. Es un libro contrario a la literatura habitual, lo que le concede belleza y oscuridad a partes iguales. Es contundente, adictivo y con un ritmo creciente. Creo que entretiene y tiene un final en el que deja el sabor de boca que quería dejar.

9. ¿Ebook o libros en papel? Ambos. Me gustan los dos formatos. No son excluyentes. El romanticismo del papel es algo que tiene que perdurar siempre pero la comodidad de llevar muchos libros en un dispositivo pequeño a la hora de viajar… es algo que no se puede ignorar.

10. ¿Se ha planteado moverse en un género distinto al que está inmerso actualmente? Claro, no creo que mi escritura tenga que parecerse entre una obra y otra. De hecho, el siguiente proyecto no se parece en nada al anterior. No se trata sólo de sorprender a los lectores, también se sorprende uno mismo. Uno no puede vivir ni escribir siempre en la oscuridad o puede llegar a perder el camino de vuelta a la luz.

Muchas gracias por su participación en el blog cultural El invierno de las letras. Le deseamos éxito en su trayectoria literaria.

Reseña: el manipulador de sueños

Hace unos días acabé de leer una novela diferente, de un género al que no me había enfrentado hasta el momento: la distopía. La RAE define esta palabra como «la representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana». Y es aquí donde entra El manipulador de sueños, una verdadera historia de terror abordada con maestría desde el punto de vista de la ciencia ficción.


En El manipulador de sueños no hay espectros fantasmales, ritos satánicos o asesinatos. Sin embargo, el hecho de sobrevivir en un Estado que controla la vida en todos sus aspectos, desde las emociones, los deseos o los propios sueños, es una sensación asfixiante y pavorosa. En paralelo, se trata de una idea ficticia y futurista que ofrece una puesta en escena novedosa y apasionante, de minuciosas descripciones y cuidados detalles que, incluso, introducen vocabulario adaptado a la época.Una trama que invita a reflexionar al lector, enfrentándole duramente a un espejo y animándole a cambiar el rumbo. A no conformarse con lo que le viene dado. A luchar por valores inherentes a la realización del ser humano, como son la intimidad o la libertad. Sánchez Aznar se sirve de conceptos como la maternidad, el endeudamiento o la cultura para describir una sociedad futura fantástica, fruto de la imaginación del autor y, al mismo tiempo, peligrosamente factible.


A través de sus quinientas páginas, muchas son las preguntas que me han abordado al inmiscuirme en esta lectura sin ornamentos y de gran profundidad. Afortunadamente, he contado con la colaboración del propio autor, Eduardo Sánchez Aznar, para responderlas.

Una novela totalmente recomendable, que durante estos días se podrá adquirir en Espacio Ulises en 2×1.

1 – En el supuesto de que existiera un programa de sueños a la carta, ¿cuál sería el tuyo?

Visto desde el presente, rechazaría el programa de sueños a la carta. Mis sueños muchas veces me dicen cosas sobre mí que incluso yo ignoro, cosas sobre las que no soy consciente de haber puesto la lupa, o reflexionado, pero sobre las que sin duda he pensado –o sentido- algo importante, datos fundamentales que creí haber pasado por alto.

Además de la última frontera de la libertad, creo que son una especie de copia de seguridad de sentimientos o pensamientos que han sido borrados (voluntariamente o no, por el paso del tiempo, p.ej) de la mente.

2 – ¿Dónde se proyecta el álter ego del autor en Fernando?

En su amor por el confort, sin duda, en su pereza vital. Y en la desazón continua, que se manifiesta a veces en lo sueños y a veces con la mente en blanco, en forma de tirones de angustia por el tiempo o las oportunidades perdidas, transcurridas o a medio perder o transcurrir.

En sus dudas, también. En su miedo, desde luego.

3 – ¿Es importante salirse del camino para sentirse vivo?

Es fundamental, irrenunciable para un ser humano. Nuestro primerísimo y simpático antepasado debía de ser muy feliz en los árboles, comiendo fruta. Pero empezó (empezamos) a ser hombres cuando bajó de las ramas, cuando luego se puso de pie, cuando empezó a tallar la piedra…

Ser hombre es estar vivo, y estar vivo es salirse del camino. Continuamente. Vencer las dudas, el miedo, el gusto por el confort. O, al menos, como hace Fernando, enfrentarse a todo eso.

4 – ¿Has escrito más historias de ciencia ficción? ¿Te sientes cómodo en algún otro género?

He escrito historias (cuentos) de todo tipo. Me siento tan cómodo en el realismo, del XIX y de la posguerra, en el realismo social, como en el género fantástico o la ciencia ficción. Pero —una vez más— trato de salirme del camino, de huir de los géneros, de transgredir las fronteras.

5 – ¿Nuestra sociedad actual está abocada al desenlace de la distopía que presentas en la novela? ¿Ya tenemos síntomas de esa enfermedad?

Síntomas tenemos mucho. He querido mirar el presente con una lente telescópica inversa, que permita al lector ver esta realidad dentro de cuarenta o cincuenta años. Los síntomas están todos: la deshumanización de las relaciones, incluso, sobre todo, las de familia; la levedad de la política, el enfoque de esta como espectáculo y al mismo tiempo la polarización en los extremos; el aislamiento del ser humanos; la crisis de un sistema económico que solo puede reproducir el círculo expansión-depresión; la renuncia a la libertad, asumida de un modo fatalista, como inevitable, a cambio de incrementar ese confort dulzón y anestésico.

Tenemos que recuperar el contacto humano en las relaciones, la identidad de la familia como una de las células potencialmente constructoras de la sociedad. Recobrar la confianza en la política; participar más, mucho más e implicarse más allá de ir o no a votar una vez cada cuatro años; no renunciar a representantes conscientes de su responsabilidad y de su ejemplaridad; huir, como principio, de todo extremismo que imposibilita que el diálogo fructifique en las necesarias políticas económicas, sociales, educativas.

Nada de eso es posible sin implicarse, sin bajar a la arena de los asuntos públicos —que nos pertenecen y obligan igual que los privados—. Sin asumir fatiga, sinsabores. Sin esfuerzo. Sin renuncias. Sin dolor, seguramente. Sin lucha, inexcusablemente.

Pero lo contrario es ComerOcio, es un montón de realidades virtuales donde se diluye la verdad del hombre.

6 – ¿Cómo nace la idea y cómo se construye la historia? ¿Estaba predeterminada de inicio o los personajes cobraron vida tomando decisiones propias con independencia del criterio del autor?

La idea llevaba tiempo en mi cabeza, impulsada, urgida por la crisis económica y social cuyos efectos se manifiestan en España a finales de la década anterior: la quiebra económica de Grecia, las dificultades en Italia y la propia España, la primavera árabe, el 15 M en España, el cambio de ciclo político, etc. Todo eso ocurría mientras yo trabajaba en la novela, y muchas de esos episodios influían e inspiraban adiciones al proyecto inicial. Por eso digo siempre que la novela —como todas, como la literatura en general— es hija de su tiempo. Como además, el proyecto se alargó durante cuatro años (entre 2011 y 2015), el manuscrito estuvo vivo, mutando e incorporando subtramas, elementos y personajes hasta el último proceso de reescritura.

Es cierto que los personajes me han sorprendido. He tratado de mantener el control sobre ellos, pero no siempre ha podido. A algunos les ha pasado como a mí, o como creo que le sucede al lector: que ha cambiado netamente, que ya no son los mismos en la primera página que en la última.

7 – ¿Por qué es importante en una sociedad atrofiada la desincentivación de la lectura o la música?

Cualquier actividad que se hace a solas, invita a la reflexión. La lectura es un acto solitario y también la música, aunque puedan compartirse y con eso enriquecer la reflexión. Eso se lleva mal con un mundo que pretende el totalitarismo por anestesia, por renuncia de la persona. Si la personal reflexiona, es más, sin realiza cualquier acto por ella misma, sin indicación ni adoctrinamiento, antes o después comenzará a hacerse preguntas, a ser crítica. A convertirse en un inconveniente para la extensión del pensamiento o la doctrina únicos.

8 – ¿No es más feliz el más ignorante, el que lo tiene todo hecho, el que no tiene que pensar en nada?

Está más tranquilo, vive de un modo más confortable, más “blando”. Pero la felicidad debe, o debe de ser, porque no lo sé muy bien, otra cosa.

9 – ¿Cuál ha sido la escena más difícil de narrar?

No tiene escenarios complicados, ni tramas o subtramas demasiado truculentas que exijan muchas piruetas. Todo sucede de forma bastante normal, aun cuando hay secuencias que despliegan un torrente de emociones, sobre todo en ciertos encuentros entre Laura y Fernando.

Dudé con el principio, porque me interesaba plantear el conflicto de forma conjunta con la exposición de mundo de ficción de los años 60 de este siglo. Pero estoy muy contento con el resultado final del capítulo I, “La casa”.

10 – Entonces… ¿el amor no es lo que hace girar el mundo?

En astronomía, el mundo tiene dos tipos de movimiento, rotación y traslación… El mundo, tal y como lo concebimos, es mucho más caótico que nuestro ordenado planeta. Existen muchas fuerzas, muchas energías que suman… y otras que restan. El amor es una de las primeras, sin duda. Pero no hay que perder de vista las otras fuerzas que restan. Y tampoco que dentro del amor coexisten, aunque sea en paralelo, muchos sentimientos. Fernando ama y es amado, también Laura… pero no son los únicos. En el Manipulador, el amor es un polígono con muchas caras, no solo un triángulo, o varios. Más bien como un icosaedro.