Reseña de la novela El coleccionista de atardeceres: el arte en los tiempos de cólera

Óscar Guerrero Marín nos presenta su ópera prima, una compleja novela de suspense abordada desde distintos escenarios y diferentes épocas, cincelada con una prosa sencilla y un ritmo vivo a través de sus quinientas páginas.

La trama se inicia con un trepidante enigma: Andrea, consultora de éxito y procedente de una familia adinerada, ha resultado heredera de la empresa familiar, así como de una colección de obras pictóricas. Cuando se dispone a subastarlas, debido a que necesita financiación para su empresa, surgirá una duda razonable acerca del origen de las mismas. Ayudada de sus dos amigos, los cuadros les revelarán un interesante secreto que los trasladará a la Segunda Guerra Mundial. Concretamente, al París ocupado de 1940.

Tomando como referencia el libro El museo desaparecido, de Héctor Feliciano, Guerrero nos introduce de lleno en el mayor expolio artístico que ha sufrido Europa a raíz de la invasión nazi, guiando al lector a través de dos argumentos paralelos que, intercalando la ficción con la realidad, proporcionará respuestas a los motivos por los que las obras de arte les eran tan interesantes a Ejes y a países Aliados, y qué ha sido de ellas en la actualidad.

El polifacético escritor barcelonés, consultor y amante de la pintura, el teatro y la música, hilvana con destreza el hilo conductor de la trama sin permitir que el lector se desoriente en la percepción espacio – tiempo. Por sus manos pasa una tela de araña que atrapa las perspectivas del mundo empresarial y el material artístico, tejida por medio de variados personajes como asesores, fotógrafos, marchantes, galeristas y pintores, que componen el verdadero paisaje de El coleccionista de atardeceres desarrollando su proceso creativo.

«Hay lugares de los que nunca se vuelve», cito al autor, «lugares que te atrapan para siempre». Inspirado el título del libro en una frase de Manuel Vicent, documentándose e informándose a través de vivencias propias y ajenas, Guerrero Marín ha logrado en su primer trabajo un manuscrito imprescindible en el género de intriga histórica.

Jimena Tierra

Acerca de Jimena Tierra

«La vida es el mayor desperdicio ya que, cuando uno ha aprendido todo lo que hay que aprender, se muere». Rafael Chirbes. No me detengo. He estudiado muchas cosas, algunas más útiles que otras. Soy Licenciada en Derecho por la UAM, con Prácticum sobresaliente en la Audiencia Provincial y en los Juzgados de Primera Instancia y de Instrucción de Madrid. Soy Mediador de Seguros diplomado por la CAM y tengo un postgrado en Asesoría Financiera y de Sociedades impartido en el IFE —de los que se aprueban a base de esfuerzo y dedicación—. Nunca he dejado de estudiar: psicología, astrología, criminología, arte, música, filosofía... Me apasiona la Literatura. Tengo algunas asignaturas de Grado en Lengua y Literatura españolas aprobadas por la UNED y conocimientos suficientes como para haber impartido clases. He asistido a cursos de escritura creativa y he sido premiada en algunos concursos de débil galardón. Me he atrevido a publicar dos novelas, una recopilación de relatos y varios cuentos en diferentes antologías. Soy madre, y este hecho se ha convertido en uno de mis mayores retos. El otro ha sido montar mi propia editorial: Grupo Tierra Trivium, combinando todas mis pasiones.
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