Entrevista especial a GUSTAVO FORERO QUINTERO

GUSTAVO FORERO QUINTERO es un polifacético abogado, enamorado de las letras. A lo largo de su trayectoria profesional ha desarrollado diversos proyectos basados en la novela de crímenes derivada de la anomia social.  En la actualidad, es profesor de la Universidad de Antioquia y director del Congreso Internacional de Literatura Medellín Negro, que ya va para su sexta versión. Fue, además, copresidente del VII Congreso CEISAL: Memoria, presente y porvenir en América Latina, organizado por la Universidad Fernando Pessoa, de Oporto, Portugal, en 2013. En octubre de 2014 fue considerado el mejor investigador de la Universidad de Antioquia, siendo galardonado con el Premio a la Investigación UdeA 2014 en su primera categoría.

JT. Bienvenido al blog cultural El invierno de las letras. Pase y siéntase como en casa. A propósito, ¿las letras están en decadencia?

GFQ. Las letras, entendidas como campo de estudio y creación, están más vigentes que nunca. Son el mecanismo más sofisticado para poner en duda el sistema injusto y excluyente que sufrimos.

JT. ¿Cuándo decidió que quería ser escritor?

GGQ. Creo que no lo decidí. O por lo menos no en un momento exacto. Acaso eso viene con uno. Lo que puedo decir es que siempre lo sentí por todas partes y pronto se concretó en mis primeros cuadernos, que son de los nueve años. Allí consignaba mis experiencias que creía y creo fundamentales y atacaba con ahínco lo que ya consideraba injusto

JT. ¿Recuerda lo primero que escribió?

GFQ. Un diario. Consignaba todo lo que me sucedía en el día e intentaba precisar aquello a lo que me debía oponer. A esto me he referido al hablar de mis cuadernos.

JT. ¿Qué significa, para usted, la literatura?

Un espacio de libertad. Todo lo que escribo busca consolidar este espacio. La libertad, que aparentemente es un concepto inmaterial, es una esfera real amenazada siempre por el sistema. Por eso creo que debe representarse, hacerla tangible en la novela. Día a día, las instituciones, la ley o las costumbres, la vida social, el poder o los hábitos tienden a limitarla. Tal vez por eso a menudo se ilustra como una frágil llama que pese a todo busca mantenerse encendida.

GFQ. ¿Es necesaria la novela negra? ¿Por qué?

Literalmente es necesaria porque solo ella pone el dedo en la llaga, denuncia lo que el sistema encubre y ataca ese sistema cuando es injusto, y en el mayor número de los casos lo es. Tal voluntad en sí misma es una acción para transformarlo, un primer mecanismo para iniciar el cambio. Por eso es necesaria, y hasta imprescindible.

JT. ¿Qué diferencia hay entre la novela negra y la novela de misterio o la novela policíaca?

GFQ. Yo prefiero hablar de novela de crímenes más que de novela negra y denominaciones que han caído en desuso como novela de misterio, de enigma, o policíaca. La novela negra partía de elementos que se volvieron fórmula: un delito, el detective, la investigación y, al final, una sanción o el conato de ella. Esta novela hacía énfasis en el crimen, en el mecanismo para dilucidar a su autor o las condiciones enigmáticas del hecho para llegar a una sanción. Describía el mundo del hampa y la acción más o menos efectiva de las instituciones, sobre todo la policía, para combatirlo. En contraposición a estos formatos, la novela actual representa un ambiente de crímenes, en plural, es decir, de lo que yo llamo anomia social: de ausencia mayor o menor de normas donde se desenvuelve un personaje confundido frente a la zozobra que ese ambiente supone. En un mundo donde la ley ha terminado por revelar su condición de clase, es decir, la expresión del poder de unos sobre otros, y, en consecuencia, donde el delito y la impunidad se han generalizado, nada más lógico que esta confusión. Con una gran dosis de desesperanza y escepticismo, esta novela demuestra que el sistema entero está mal y es el individuo que lo padece quien no arriba a entenderlo. En esto su conflicto puede identificarse con el de todos los seres humanos y por lo mismo con el de la novela romántica: ese personaje no se adecúa a las pautas sociales que le resultan fatalmente extrañas. Lo distinto de esta nueva expresión es que ya no hay ideas de absoluto, utopías o fes que atenúen la angustia que la confusión produce. Ese individuo vive la zozobra y lo máximo que puede hacer es acercarse a lo que considere él mismo que es el sentido.

JT. ¿Qué libro le hubiera gustado escribir, pero se le adelantaron?

GFQ. Muchos. Si es novela, por lo que he dicho antes, un clásico: Los miserables, de Victor Hugo, o Madame Bovary, de Gustave Flaubert. Si se trata de una contemporánea: El hereje, de Miguel Delibes, Cruz de olvido, de Carlos Cortés, o Insensatez, de Horacio Castellanos Moya. Si fuera otra clase de literatura: Teoría de la novela, de George Lukács, o The Anarchists, de James Coll.

JT. ¿Se puede escribir novela negra y no tener opinión política definida?

GFQ. Difícil. Tengo la teoría de que la novela de crímenes, como yo llamo al género contemporáneo, pone en tela de juicio ideas solidificadas por la cultura como las de Estado, democracia o ley. Esta es una opinión política. Otra cosa es hablar de ideologías consolidadas de las que el escritor puede hacer eco. A este respecto creo que la novela de crímenes nació como novela social vinculada a los movimientos sociales de izquierda. En la más pura tradición revolucionaria, este género denuncia las iniquidades sociales, el fracaso de los sueños de revolución social, justicia e imperio de lo que ahora conocemos como derechos humanos. La prelación de la lógica del capital por encima de ellos es lo que esta novela denuncia para ofrecer una mirada anticipatoria de lo que debería ser la vida.  

JT. ¿Qué tiene de especial Medellín Negro?

GFQ. Medellín Negro es un proyecto que surgió de la academia, de la Universidad de Antioquia-Colombia, y tiene como propósito reflexionar en torno al sentido del crimen en las sociedades contemporáneas. El crimen no es una entidad objetiva ni mucho menos, es una realidad que responde a fuerzas económicas, políticas o geopolíticas que deben ser desentrañadas por quienes crean esta literatura, quienes la investigan o simplemente quienes la leen. Hacer tangible este propósito es el empeño del proyecto y se hace realidad cada año en el Congreso Internacional de Literatura Medellín Negro, que es su expresión más conocida, y en las publicaciones derivadas de él (http://congresoliteraturaudea.blogspot.com.co/p/publicaciones_7.html).

JT. ¿Ha leído novela negra europea, nórdica o española? Desde su punto de vista, ¿divergen en algo de la forma de narración colombiana?

GFQ. Mucho. Abstrayendo bastante se puede decir que mientras la novela de esos contextos confía en el imperio de la ley, en la institución del Estado o en los principios de la democracia, en la novela colombiana, y latinoamericana incluso (sobre todo de Bolivia, El Salvador o Brasil), se sospecha rotundamente de ellos. Basta comparar los libros de Stieg Larsson o Camilla Läckberg, para poner solo dos ejemplos, con el trabajo de Sergio Álvarez y del movimiento literario independiente Las filigranas de perder en Bogotá. El modelo republicano de organización social derivado de la antigua Ilustración ha mostrado en Colombia más que en otros contextos sus evidentes límites; sobre todo derivados estos de la persistencia del poder de los imperios, de un sistema económico que se mantiene en beneficio de pocos y de una visión jerárquica de la organización social.

JT. La última novela que he leído, de la que he hecho una reseña, es El ruido de las cosas al caer, de Juan Gabriel Vásquez. ¿Qué deficiencias tiene la novela negra contemporánea?

GFQ. No he leído aún la novela de Vásquez. Normalmente leo novelas que, a pesar de su gran factura, parecen marginadas de la industria editorial (de Bolivia y El Salvador, por ejemplo) y se me pasan las que cuentan con la maquinaria oficial de la publicidad. Sin embargo, al margen de este problema de la producción literaria contemporánea, creo que en este tema no se puede hablar de deficiencias. Existen tantas formas del género –de ahí la pertinencia de hablar de novela de crímenes en reemplazo de una etiqueta como novela negra— que diversas propuestas pueden tener cabida en él. Novelas como Los minutos negros, de Martín Solares, Crímenes apropiados, de Fabio Nahuel Lezcano, o El tren de la ausencia, de Joaquín Guerrero Casasola, analizadas en mis trabajos sobre la novela de crímenes en América Latina, así pueden confirmarlo. Tanto como Meurtres pour mémoire, de Didier Daeninckx, en Francia. Lejos de responder a las pautas clásicas, los autores más recientes ofrecen una mirada original del ambiente de crímenes que caracteriza los sistemas contemporáneos integralmente considerados.

JT.¿Cuáles son sus proyectos más inminentes?

GFQ. El primero: publicar mi novela Amantes y destructores dedicada a los orígenes del anarquismo occidental que toma como inspiración a un personaje histórico de gran relevancia para Colombia y América Latina: Vicente Rojas Lizcano. a. Biófilo Panclasta. Su exaltación de la libertad y su propósito de concretar una gran revolución social en el planeta a principios del siglo XX se identifican substancialmente con mi propio proyecto literario en torno al concepto de libertad y la crítica al sistema capitalista neoliberal. La novela hace parte de una trilogía, que también me encantaría publicar pronto, sobre el avance de los movimientos revolucionarios en Occidente. Como dije antes, esa idea de la libertad como médula de un nuevo sistema, en reemplazo del que vivimos y que evidentemente ya está agotado, refulge con gran ímpetu pero con dificultad en un mundo agobiado de frialdad y mercadotecnia. Desde este punto de vista, la literatura surge como una verdadera necesidad, como decía a propósito de la novela de crímenes actual. Como dice el escritor peruano Diego Trelles, desde la novela es necesario actuar sobre la realidad, no solo dar cuenta de ella sino intentar transformarla.

JT. Si no fuera escritor, ¿qué sería?

GFQ. Un activista político…, o un actor.

JT. ¿Se puede vivir de sueños?

GFQ. Pues… de, creo que no, mejor con.

JT. ¿Cuál es el suyo?

GFQ. Que la libertad humana predomine sobre la lógica del capital.

      Gracias por su enorme amabilidad, Gustavo. Le deseamos el mayor de los éxitos en su trayectoria.

Acerca de Jimena Tierra

Jimena Tierra (Madrid 1979) es una escritora licenciada en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid, especialista en materia financiera. A lo largo de su trayectoria literaria ha realizado asignaturas de criminología, así como varios talleres de escritura creativa y género negro, impartidos por profesores como Alberto Olmos, María José Codes o Philip Kerr. Es autora de algunos poemas y múltiples relatos cortos, entre los que destaca Escombros, ganador del concurso de Ediciones Saldubia 2014, que fue incluido en una antología. En el mismo año, fue galardonado su soneto La vida es Aragón. La vida es sueño, obteniendo el premio de lírica en la convocatoria Atrévete a rimar Aragón con... sueño. Por medio de la editorial Playa de Ákaba, ha participado en el libro de entrevistas Hablar de libros es bueno y ha publicado su novela negra Equinoccio, llegando a convertirse en libro de éxito durante los tres primeros meses desde su presentación en octubre del 2016. Amante de los servicios editoriales, en la actualidad combina la escritura creativa con la actividad de gestora cultural.
Esta entrada fue publicada en Entrevistas y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.