Hoy charlamos con… ESTEBAN NAVARRO SORIANO

En la actualidad vive en Huesca, lugar al que se siente muy vinculado. Ha sido el organizador de dos primeras ediciones del concurso literario Policía y Cultura a nivel nacional y ha escrito numerosos artículos de prensa. En su currículo se encuentran numerosos premios literarios de relato corto. También ha recibido el I Premio de novela corta Katharsis por la novela El Reactor de Bering y el I Premio del Certamen de Novela San Bartolomé – José Saramago, con la obra El buen padre. Su novela La casa de enfrente se situó en los primeros puestos de las listas de más vendidos de Amazon desde su publicación.

¿Aprendió de sus padres algo en el terreno literario?

Todo, o casi todo. Mi madre me regaló un Diario, cuando tenía 10 años, y cada día anotaba todo lo que me ocurría. El Diario es fantástico porque te desinhibe a la hora de escribir, ya que sabes que lo que pongas ahí, ahí se queda. Un par de años más tarde mi padre me regaló una máquina de escribir y nos juntábamos todos los familiares en Barcelona para escribir cartas a los de Moratalla. Ellos las redactaban de forma verbal y yo transmitía sus dictados en el papel. Estoy convencido de que ahí es donde nació el escritor.

¿Cuándo decidió que quería ser escritor?

Con veinte años, más o menos, comencé a escribir relatos cortos. Me encantan los cuentos y los relatos porque es una forma de poesía: decir mucho con pocas palabras. En 1995 decidí alargar esos cuentos y arriesgarme con una novela. Para mí una novela no es más que una sucesión de capítulos que tienen un hilo en común. Fue en esa época cuando escribí “La casa de enfrente”

¿Y policía?

Con 28 años teníamos un matrimonio amigo en Mataró. Ella era compañera de trabajo de mi mujer y él era funcionario de prisiones. Una noche vinieron a cenar a casa y le comenté que siempre me hubiera gustado ser policía. ¿Por qué no lo eres? Me replicó. Yo pensaba que para acceder a la policía tenía que tener una edad aproximada a la militar, por ejemplo entre 20 ó 25 años, le dije. Él me aclaró que mientras no hubiera cumplido los 30 me podía presentar. Ese año me presenté a la oposición y aprobé.

¿Recuerda lo primero que leyó?

Mmmmm, no exactamente, pero sí recuerdo el libro que más me marcó de los primeros que leí. Fue “La fuga de Logan” publicada en 1967.

¿Qué libro le gustaría haber escrito, pero se le adelantaron?

El retrato de Dorian Gray. Aunque se me adelantaron más de un siglo.

Desde su punto de vista, ¿qué carencias tiene la literatura contemporánea?

Pienso que es una literatura de moda y que los escritores se dejan guiar por ella, por la moda. Deberían escribirse más novelas de autor, al margen de las corrientes literarias. Y, sobre todo, no fijarse tanto en las ventas. Algo de lo que debo entonar el mea culpa.

¿Y el cuerpo de policía?

Es una de las instituciones más valoradas, y por algo será. Los policías están extraídos de la sociedad a la que sirven. Y la policía que hay ahora es fruto de esa misma sociedad. No se puede comparar, bajo ningún concepto, a la policía de hace cincuenta años con la de ahora. Los policías de ahora, y en especial los de las nuevas promociones, son unos chavales sanos, deportistas, inteligentes y que tienen las ideas claras. En su conjunto, tenemos una de las mejores policías del mundo. Y no lo digo yo, sino que lo dicen las cifras: es de las policías que menos cobra y la más efectiva. Y cuando uno hace mucho cobrando poco es que tiene una gran vocación.

Ser policía… ¿ayuda o dificulta la tarea de ser escritor?

Ayuda y mucho, máxime cuando se trata de escribir novelas policíacas. La documentación está a mi mano y puedo preguntar cualquier cosa que no sepa a algún compañero. Precisamente me gusta escribir novelas de procedimientos de la policía. Y dar una visión lo más humana de la policía, la que yo tengo.

¿Recuerda lo más difícil que ha tenido que narrar?

Posiblemente fue en “La puerta vacía”, ya que tuve que describir una investigación de Policía Científica, un área en la que nunca he estado. Pero afortunadamente tengo una buena compañera que está en esa brigada, que además escribe, y me ayudó bastante.

¿Qué opina de la protección que el Estado español ofrece a la cultura y, en concreto, a los escritores?

No me voy a manifestar, porque no suelo hacer comentarios políticos en entrevistas, lo más que hago es algún tuit con intención desenfadada, pero sí que le diría que cualquier ayuda a la cultura siempre es poca. En ese sentido me siento como miembro de un colectivo desfavorecido.

Háblenos de su último trabajo: Una historia de policías.

He invertido mucho tiempo y pasión en esta novela. Me pareció fantástico importar la típica novela anglosajona de corrupción a nuestro país. Y con la intención de hacerla lo más creíble posible me decidí a ambientarla en Huesca. El trasfondo de la historia es como sin comerlo ni beberlo nos podemos ver envueltos en una mafia. Un día un policía necesita ayuda, por algo que no debió hacer. Otro día otro policía le reclama el favor, a cambio de no delatarle. Y sin darse cuenta han conformado una mafia policial. Una historia de policías es el origen de la maldad y la corrupción, pero también es un ejercicio de reflexión sobre cómo la amistad y el compañerismo nos pueden arrastrar al lado más oscuro de la degradación.

¿Qué es lo que le impulsa a escribir?

Una necesidad imperante de contar cosas. Y, como dijo Ana María Matute: “El que no inventa no vive”.

¿Qué significa, para usted, ser policía?

Ser policía no solo es una profesión, es un modo de vivir, un modo de entender la vida. La primera palabra que me viene a la cabeza cuando alguien menciona a la policía es: Servicio Público.

Muchas gracias por su participación en el blog cultural El invierno de las letras. Le deseamos éxito en su trayectoria literaria.

Gracias a vosotros.

Acerca de Jimena Tierra

Jimena Tierra (Madrid, 1979) es escritora y editora del Grupo Tierra Editorial. Licenciada en Derecho por la UAM, se especializó en materia financiera. A lo largo de su trayectoria literaria ha estudiado criminología, así como talleres de género negro impartidos por profesores como Alberto Olmos, María José Codes o Philip Kerr. Es autora de algunos poemas y múltiples relatos cortos, entre los que destaca Escombros, ganador del concurso de Ediciones Saldubia 2014. En el mismo año, fue galardonado su soneto La vida es Aragón. La vida es sueño, obteniendo el premio de lírica en la convocatoria Atrévete a rimar Aragón con... sueño. Ha sido finalista en el certamen Don Manuel de Moralzarzal (2017), ha publicado un libro de relatos negros titulado Conozco tus secretos y ha editado su novela Equinoccio, alcanzando la cuarta edición. En la actualidad, desarrolla su pasión por la escritura conjugando su actividad como gestora cultural y editora.
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