Knut Hamsun: memorias de un noruego nazi

“Me senté en el borde de la balaustrada, me arranqué uno de los bolsillos de la chaqueta y comencé a masticarlo, por cierto, sin propósito alguno, con aire sombrío, con los ojos clavados en el infinito sin ver nada”, Knut Hamsun, Hambre.

Uno de los escritodescargares más controvertidos de Noruega fue Hamsun, hoy considerado por muchos como el padre de la primera novela moderna de Escandinavia, y a quien el gobierno noruego dedicó en 2009 el “Año de Hamsun” con motivo de la conmemoración del transcurso de ciento cincuenta años desde su nacimiento.

Knut Hamsun (1859-1952) era un nómada, un inadaptado, un amante de la vida bucólica campestre, un genio dedicado a los oficios más variopintos para ganarse la vida, desde tranviario hasta agricultor, experiencias que trasladaba a sus escritos gozando de un reconocimiento y admiración mundialmente crecientes que alcanzaron el cénit con la recepción del Premio Nobel de Literatura en 1920 por su novela Bendición de la tierra.

“Los escritores vivimos porque nos expresamos”, Knut Hamsun.

Sin embargo, su carrera literaria se truncó a raíz de declarar públicamente su devoción por el régimen nacionalsocialista adhiriéndose al partido minoritario nazi noruego liderado por Vidkun Quisling y apoyando la invasión a su país natal. Fidelidad que puso de manifiesto en actos como el obsequio a Joseph Goebbels con la medalla correspondiente al Premio Nobel que le había sido concedido o la necrológica que dedica a Hitler redactando que el Führer había sido «un guerrero, un guerrero para la humanidad y un predicador del evangelio sobre el derecho de todas las naciones; un reformista del más alto rango y su destino histórico fue precisamente actuar en un tiempo de brutalidad, que finalmente le hizo caer».

Como consecuencia de esta traición, sus lectores le condenaron al ostracismo y los jueces le sentenciaron desposeyéndole de la mayor parte de sus bienes, dejándole en la ruina. Es por ello que Hamsun no tiene una sola calle o plaza con su nombre en Noruega, y por lo que muchas organizaciones israelíes se indignaron con el reciente homenaje al escritor, que incluía desde la exhibición de algunos de sus manuscritos o la reedición de sus libros hasta la inauguración del Centro Hamsun.

No obstante, a pesar de las amenazas de desbancar al país escandinavo de la presidencia en la “Fuerza de Tareas para la Cooperación Internacional sobre Educación para la Recordación e Investigación del Holocausto”, las autoridades noruegas arguyeron que la obra de Hamsun merecía ser motivo de orgullo nacional y manifestaron que las celebraciones en torno al escritor también serían la ocasión para revisar críticamente su compromiso político.

¿Qué es Hambre?

Hambre (1890) fue la primera gran novela de Hamsun, prácticamente autobiográfica, influenciada por estas dos tendencias y, al mismo tiempo, con peculiaridades que la convierten en una obra moderna que marca el cambio de siglo. Escritores de la talla de Thomas Mann, Herman Hesse, Paul Auster o Stefan Zweig alabaron la filosofía del texto reconociéndose discípulos del autor independientemente de su orientación política.A mediados del siglo XIX surgió en Europa una nueva forma de entender la literatura que rompía con el Romanticismo previamente establecido, y que empleaba dos tendencias: el naturalismo y el realismo. El Naturalismo, corriente iniciada por el novelista francés Émile Zola suponía un movimiento que pretendía llevar a cabo un estudio científico, experimental, del comportamiento humano, teniendo en cuenta el papel determinante que sobre él ejercen la fisiología, la herencia biológica, las condiciones sociales y el medio ambiente. “La novela no sólo permite mostrar lo exterior, sino penetrar en las entrañas del personaje y ver incluso lo que el propio personaje no puede ver”, decía Clarín desarrollándolo en obras como La Regenta. Frente al ello, el Realismo, movimiento estrechamente ligado a la filosofía positivista de Auguste Comte, observaba la realidad y la reproducía minuciosamente con un detallismo analítico, siendo un medio puesto al servicio de alguna finalidad de carácter político o ideológico íntimamente ligado a la burguesía y a la clase media. Tenemos un claro ejemplo en Galdós y su novela Fortunata y Jacinta.

La traductora en español de la reedición, Kirsti Baggethun, compara este trabajo con un aria en la cual se van presentando progresivas variaciones armónicas, pero siempre en torno a un hilo melódico común al que el autor regresa de modo insistente para recordar la idea fundamental de la obra. En este caso, un texto estructurado en cuatro partes que obsesivamente acuden a un hombre carente de alimentos básicos para subsistir, un hombre que contagia al propio lector con su drama.

“El arte de Hamsun es, además, de tal índole que nos impide rigurosamente sentir pena por su personaje”, dice Paul Auster.En Hambre no hay prácticamente acción, ni trama, ni evolución, ni siquiera personajes, salvo el narrador. Como novela naturalista, describe con minucioso lujo de detalles las penurias de un joven desesperado, estudia las necesidades fisiológicas y analiza los efectos del atroz apetito insatisfecho. Como novela realista, redacta escenas como la contemplada por el protagonista en la que un viejo paralítico observa a su hija haciendo el amor con un marinero de paso.

Sin embargo, lo que realmente hace que ésta sea una novela moderna es la caracterización del personaje. Mientras que en el naturalismo o realismo son “tipos” con rasgos humanos predefinidos, nos encontramos en Hambre ante un personaje contradictorio, muerto de hambre, pero que es capaz de vender su chaleco en una casa de empeño para conseguir unas monedas para un minusválido y que deje de molestarle mendigando. Un protagonista que no tiene nombre, ni edad, ni sabemos nada de su origen o su familia, pero que personaliza objetos minúsculos como los botones de una joven que llama su atención y que parecen mirarle como si fueran una hilera de ojos asustados. Un hombre arrancado del lugar en que se encuentra y lanzado al anonimato de la gran ciudad en medio de una soledad asfixiante. Dice Oystein Rottem que nos aparece como un “héroe típicamente romántico, basado en ese antagonismo entre el artista y la sociedad, que surge de lleno en el Romanticismo y que se radicaliza en la literatura modernista”.

¿Sabías que…?

El escritor noruego visitó París por primera vez en 1894. Al volver a casa, y antes de que empezara a explicar sus aventuras, le preguntaron:

–¿Tuviste algún problema con tu francés?

–No – replicó él–, pero los franceses sí.

Acerca de Jimena Tierra

Jimena Tierra (Madrid, 1979) es escritora y editora del Grupo Tierra Editorial. Licenciada en Derecho por la UAM, se especializó en materia financiera. A lo largo de su trayectoria literaria ha estudiado criminología, así como talleres de género negro impartidos por profesores como Alberto Olmos, María José Codes o Philip Kerr. Es autora de algunos poemas y múltiples relatos cortos, entre los que destaca Escombros, ganador del concurso de Ediciones Saldubia 2014. En el mismo año, fue galardonado su soneto La vida es Aragón. La vida es sueño, obteniendo el premio de lírica en la convocatoria Atrévete a rimar Aragón con... sueño. Ha sido finalista en el certamen Don Manuel de Moralzarzal (2017), ha publicado un libro de relatos negros titulado Conozco tus secretos y ha editado su novela Equinoccio, alcanzando la cuarta edición. En la actualidad, desarrolla su pasión por la escritura conjugando su actividad como gestora cultural y editora.
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