Segundas oportunidades, de Jimena Tierra

No soy de los que dan segundas oportunidades, y menos en esto. Si lo hiciera, seguramente habría una tercera. Pero hay momentos en la vida en los que transigir no es una opción. Fui transparente con ella. Se lo advertí. Le dije que, si no respetaba mis órdenes, habría consecuencias. Llevaba varios días tentando mi sosiego. Nublando mis ideas, como una ponzoña que actúa en la conciencia, lenta pero letal. Y aunque he de reconocer que, en alguna ocasión, he sucumbido a su antojo —no sin cierto remordimiento—, ahora es diferente. Ahora conozco el verdadero amor. Daba igual que estuviera o no de acuerdo conmigo. A mí no se me lleva la contraria. Mucho menos, golpeando a la mujer que quiero. Por eso, cogí el martillo, y la machaqué.
     —No estoy seguro de que podamos salvar la mano.

 

     —Lo sé, doctor, y no me importa. Esta parte de mi cuerpo no me pertenece.
#historiasdeamor

Acerca de Jimena Tierra

Titivillus in culpa est
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